
En principio, Korchenewski donó en 1996 su colección a la Fundación Ameghino, dirigida por su amigo el antropólogo Rodolfo Casamiquela. Luego, el contacto con Carlo Benetton, que ya poseía tierras en la Patagonia, haría el resto. Tres años después surgían el Centro de Investigaciones Científicas “El hombre patagónico y su medio” y el museo Leleque. Mirar atrás y proyectarse La idea original de Korchenewski no sólo cobró nuevo impulso sino que logró convertirse en un proyecto científico y didáctico que adoptó como marco el entorno rural de la estancia Leleque.
Su nombre proviene de los tehuelches meridionales, que designaron así a un arbusto de la región. Asimismo, este lugar fue escenario en 1888 de los últimos enfrentamientos entre los tehuelches y las tropas nacionales. Por ello, la actual exposición del museo, pensada por el investigador Casamiquela, busca rescatar el valor histórico del pueblo tehuelche.